Reflexión sobre WorkshopOrienta en Málaga

Este pasado 24 de febrero se produjo en Málaga una jornada sobre educación inclusiva, promovida por la orientadora M.ª José G. Corell y el profesor Nacho Calderón Almendros.

Fue un encuentro de diálogo para buscar soluciones a una situación que no satisface a buena parte de la comunidad educativa. Los profesionales se encuentran ejerciendo un papel que nada tiene que ver, ni con la idea ni con la emoción que les llevó a estudiar magisterio o pedagogía. Y para las familias supone ver como el primer entorno social, llamado escuela, y que debería acoger a sus hijos e hijas con amor, en realidad lo hace con hostilidad, expulsándoles de forma injusta y provocando mucho dolor.

Las más de cien personas allí reunidas, unas físicamente y otras que siguieron la jornada a través de streaming iban tomando conciencia de colectivo con cada relato y con cada experiencia que se contaba. Al mismo tiempo, iba cogiendo forma la idea de que nuestra condición biológica no es el problema, sino la “excusa” para mantener un sistema que se alimenta con la segregación de las personas con diversidad funcional, y con una escala de valores negativos para la convivencia como son: la competitividad y el individualismo, que sólo benefician al sistema económico y social actual.

Después de que los grupos de trabajo expusieran las ideas, conflictos, búsqueda de objetivos y soluciones a distintas cuestiones que se habían planteado a lo largo de la mañana quedó en el aire una pregunta, y ahora qué, o como dijo Susana Fajardo: “¿qué vamos hacer con todo esto a partir del lunes?”.

Al igual que otros colectivos sociales que para hacer ver su situación de opresión han tenido que mostrarse rebeldes, las personas con diversidad funcional vamos a tener que empezar a desobedecer. Tenemos las mismas razones y nos amparan los mismos derechos para romper con los esquemas preestablecidos. En nuestro caso, además tenemos la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad que obliga a la inclusión educativa como preparación para vivir en comunidad. Necesitamos un cambio del sistema educativo, no un cambio constante de leyes. Necesitamos una educación en la que nuestros niños y niñas tengan cabida, cuyos principios sean los derechos humanos y la convención C.D.P.D. junto a un Pacto por la Educación para que nuestras niñas y niños no se vean con sus planes de estudios continuamente modificados.

Y, en esas estamos, organizándonos para la rebeldía, porque: “¿Para qué educarnos si eso no significa una transformación personal y del mundo?” Nacho Calderón Almendros.

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Publicado por

Estela Martín

Activista por los Derechos Humanos. Miembro del Foro de Vida Independiente y de la Juntas Directivas de la asociación VIAndalucia y de la Federación VI. Ecofeminista y concejala por Electores de Alhaurín de la Torre.

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